El calibre 13 ofrece un equilibrio perfecto entre resistencia y flexibilidad, siendo uno de los más utilizados en ingeniería civil. Es ideal para control de deslizamientos, estabilización de taludes y protección contra caída de rocas en obras de mediana y alta complejidad. También se emplea para fabricación de gaviones, protección hidráulica, refuerzo en riberas y estructuras que necesitan durabilidad con una instalación más ágil.